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  • HOTEL EN LAS RUINAS DE LA CARTUJA DE VALLDECRIST
    Altura, España, 2012. Proyecto Final de Carrera


    ¿Qué hacer con las ruinas de una Cartuja desamortizada en 1835 y con apenas mantenimiento, pero que forman parte de la historia y memoria del lugar?



    La Cartuja de Valldecrist se encuentra en el término municipal de Altura, cerca de Segorbe, al sur de la provincia de Castellón. Está separada del casco urbano, rodeada por campos de cultivo.



    Desde la desamortización de Mendizábal, ha ido cambiando de manos, convertida en cantera y sometida a un expolio constante. Describía Teodoro Llorente en 1887: “parece, no un convento, sino un pueblo, cerrado por combatida muralla y víctima de espantoso bombardeo”.



    IDEA DE PROYECTO
    ¿Qué podemos hacer con estas ruinas? El proyecto actúa desde dos ideas:



    RENTABILIDAD: materiales y sistemas constructivos baratos y rápidos de instalar, prestando atención a la producción de energías renovables y proponiendo un programa que sea rentable, un hotel rodeado de campos de cultivo.
    RUINA: el proyecto no intenta recuperar la volumetría original, ni su uso. La aproximación es sin contacto, “dejando caer” la intervención sobre los restos, sin llegar a tocarlos.

    ¿Cómo acercarnos a la ruina? Contaba Picasso a Brassaï sobre su Cabeza de toro:
    Un día encontré entre un montón de chatarra un sillín viejo de una bicicleta y justo al lado un manillar oxidado. Inmediatamente las dos partes se asociaron en mi imaginación. La idea de la cabeza de toro me vino a la mente sin reflexionar sobre ella. Solamente tuve que soldarlas. (…) quizás debí tirar la cabeza de toro. Arrojarla a la calle, al arroyo, a cualquier sitio, pero tirarla. Entonces habría pasado un obrero y la hubiese recogido. Quizás se hubiera dado cuenta de que con aquella cabeza de toro podría hacer un sillín y un manillar. Y lo habría hecho. Hubiera sido extraordinario.

    Así como Picasso, y salvando las distancias, encontramos unas ruinas abandonadas que, combinadas, con un programa, se transforman en hotel. Lo más importante de la anécdota de Picasso es la idea de tirar su obra para que otra persona siguiese trabajando con ella. Tirando a la basura su creación, da valor a los materiales originales.
    La intervención en las ruinas se hace con el mayor respeto posible hacia los restos, ya que se entiende este proyecto como un suspiro en la larga vida del edificio. No se debe intervenir modificándolo, sino desde la humildad, teniendo en cuenta que podría llegar otro arquitecto y darse cuenta que, con la intervención, se puede llevar a cabo otro proyecto. O que lo mejor es destruir la propuesta que aquí se presenta...
     

    PROGRAMA
    El hotel se compone de un patio de entrada con las dos iglesias como salones, una recepción en el edificio de la hospedería, habitaciones alrededor del claustro y un restaurante entre el patio de entrada y el claustro.


    Como testimonio del estado en el que se ha encontrado el conjunto, una de las celdas se deja en ruinas.


    El patio se recupera para los usuarios, reintegrando el deambulatorio que caracteriza a los claustros.

    Con la lógica productiva del lugar, se propone la plantación de árboles frutales y plantas aromáticas autóctonas.



    De esta manera, se pueden comercializar sus frutos y las distintas floraciones hacen que el paisaje cambie cada temporada.

    Las habitaciones se redistribuyen según el soleamiento, provocando 3 niveles distintos de privacidad según los patios.

    La propuesta acaba integrándose en los restos gracias al material elegido, la madera. La integración no es total, ya que las formas poliédricas y rotundas contrastan con la irregularidad de las ruinas.
     



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